¿Miro al otro
o proyecto?
EXPOSE se sitúa en el ámbito de la reflexión crítica sobre la mirada, la responsabilidad y la no neutralidad de la percepción.
El signo de EXPOSE
es un ojo.
No para observar al otro.
Para recordar a quien mira
que la mirada no es inocente.
Cada mirada contiene una elección:
reconocer
o proyectar.
Los colores no son ornamento.
Permanecen separados.
No buscan armonía,
porque el dolor no se confunde
y la luz no se impone.
Cada luz espera
ser vista
sin ser utilizada.
Si un día se reconocieran,
el blanco nacería
como consecuencia,
no como objetivo.
Pero EXPOSE
no comienza desde la unidad.
Comienza
desde el punto en que falta.
Comienza
desde la sombra.
Allí donde la mirada
aún puede decidir
si abrir
o superponer.
El signo no se explica.
Se asume.
No es un símbolo para exhibir.
Es un umbral para atravesar.
Cuando aparece,
algo ha sido suspendido:
la certeza de haber ya comprendido.
No pide nada.
No promete nada.
Permanece.